EL VINO EN LOS PAÍSES NÓRDICOS

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Como resultado de los monopolios existentes en estos países, el mercado nórdico del vino tiene unas particularidades que hacen más complicada su entrada en el mismo pero que, una vez logrado ese acceso, ofrece grandes oportunidades para los países productores.

El mercado nórdico del vino

Si lo comparamos con el resto de Europa, el mercado nórdico del vino tiene unas características muy marcadas que lo convierten en un gran reto para las bodegas españolas. La más evidente es la existencia de monopolios que controlan los vinos que se pueden comercializar en estos países a través de tenders.

Esto hace mucho más complicada la entrada de nuevos vinos en los mercados, ya que es necesario esperar a que se abra un tender que coincida con lo que la bodega está produciendo. Pero también tiene una ventaja y es que, una vez que se ha logrado posicionar los vinos en el mercado, hay más posibilidades de mantenerlos por un largo tiempo y con una gran rotación.

En el caso de Suecia, el poder entrar es especialmente relevante debido al aumento en las cifras de consumo de vino en los últimos tiempos. Si la media en los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia) se sitúa en 13 libros de vino por persona al año, en Suecia esta cifra se eleva hasta los 29 litros por persona. Un número que además se cubre casi exclusivamente con importaciones, ya que la producción en el país es mínima.

A la hora de llevar nuestros vinos a Suecia, se debe hacer a través de un importador, el cual puede introducirlo en el monopolio pero también hacer venta directa a restaurantes, bares y empresas de catering. Esto abre una puerta a un mercado en el que los vinos más demandados son los de la gama media y que además es muy receptivo a vinos orgánicos, ecológicos y a envases como bag-in-box.